Los líderes de fe están llamados a contribuir a la plenitud de vida de sus comunidades, ayudándolos y guiándolos mientras toman decisiones para ellos y sus familias. Si bien los líderes de fe son ciertamente expertos en el bienestar espiritual, también
tienen un papel que desempeñar para alentar a las comunidades a buscar información precisa sobre su salud y tomar decisiones que promuevan no solo su propia salud, sino también la salud y el bienestar físico de las personas en su comunidad.